CONSEJO DE LA GUARDIA CIVIL
CONSTITUCIÓN DEL CONSEJO DE LA GUARDIA CIVIL
FECHA:
FUENTE: 12/02/2009
Intervención del Secretario General en la Reunión de Constitución del Consejo de la Guardia Civil.
Hoy ciertamente es un momento histórico, porque la puesta en marcha de este instrumento de diálogo entre la Administración y las diferentes sensibilidades dentro del Cuerpo de la Guardia Civil, reguladas por fin en verdaderos órganos de representación colectiva, como son las asociaciones profesionales, es una realidad, y debe suponer el comienzo de un ciclo de modernización y avance en la Institución. Eso es lo que nos han pedido los trabajadores que componen la componen.
Aunque también es verdad que parece que no todos los guardias civiles lo tuvieron fácil para votar. Porque no nos alarmemos. Si la Guardia Civil ha sabido ser útil a la sociedad en muy diferentes periodos políticos, no va a perder su capacidad, por la aplicación de un cambio puntual en su régimen estatutario acorde a los tiempos actuales. Todo lo contrario, la hará más potente y le dará más credibilidad ante los ciudadanos.
Es un hecho que las responsabilidades y competencias de la Guardia Civil superan a las de los demás cuerpos policiales, pues además de ser una policía integral, debe asumir las funciones militares que se le asignen...
Pero también lo es, el que actualmente no es posible justificar el que un guardia civil tenga unas peores condiciones profesionales que el resto de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
En realidad, es justamente lo contrario. Los poderes públicos deben cuidar de forma exquisita la calidad y dignidad de vida de los guardias civiles y sus familias.
Si la sociedad les requiere más, de mayor forma deben ser compensados.
No es de recibo, por tanto, que los que más trabajan, cobren menos.
Y si nuestro trabajo, nuestra distribución territorial, puede requerir en ocasiones una mayor disponibilidad en nuestras jornadas de trabajo, ese sacrificio debe ser equilibrado con una implementación de recursos, con una mayor compensación en complementos retributivos, tales como servicios extraordinarios o productividad.
Y esa, a nuestro entender, es la forma de unir tradición y futuro.
De esta manera un Cuerpo que ha sabido servir a los ciudadanos españoles en muy diferentes circunstancias, manteniendo los valores que le han caracterizado, seguirá teniendo la viabilidad que la sociedad y los guardias civiles necesitan.
De lo contrario, si seguimos dejándonos llevar por la inercia de pensar que lo que ha funcionado de una manera en otras épocas, no es necesario cambiarlo, ni imperioso una mayor aplicación de medios para su mantenimiento y potenciación, mantendremos una deriva que nos llevará irremediablemente al deterioro y posiblemente aniquilamiento por desnutrición del mayor cuerpo policial del país.
Y este cambio de actitud gubernamental creemos que es necesario empezarlo atendiendo a la mayoría del colectivo, que además son los que más lo necesitan. Me refiero a los guardias civiles destinados en las unidades operativas. Los que trabajan a pié de calle, los que soportan el turno de trabajo más rígidos...
Porque son los más expuestos.
En nuestra profesión no es posible anular del todo, el riesgo o la penosidad, inherente a la misma, pero el guardia civil sí puede sentirse más amparado y protegido por el Estado.
Y esa sensación subjetiva, fundamental en la motivación y el adecuado desempeño de nuestras funciones, sólo puede reforzarse con la aplicación de medidas objetivas, encaminadas a la mejor formación (de las plantillas pero también de los mandos, para que sepan ejercer de forma más efectiva la difícil tarea de organizar la actividad de los guardias civiles bajo su responsabilidad), mejores condiciones de servicio, mayor seguridad y las retribuciones que requieren como decía, el Cuerpo policial con mayores responsabilidades en el ámbito español.
A nadie se le escapa que esta tarea no estará exenta de dificultades de adaptación. El desarrollo de este instrumento colegiado que hoy se constituye servirá, sin dudas, a este trabajo. Ello requerirá el esfuerzo de todos, y por eso AUGC, y siempre que responda a las expectativas que los guardias civiles han puesto en él, apoyará de forma constructiva su funcionamiento.
Y creemos que no son posibles más dilaciones, AUGC ha propuesto al Ministerio del Interior, una serie de medidas concretas e inmediatas, en el sentido de que no requieren excesivos estudios ni esfuerzos presupuestarios.
Propuestas relacionadas con la mejora en la mejora de la previsión de servicio, una adaptación del régimen de libranzas y vacaciones y políticas de igualdad, que permitan, en definitiva, una adecuada conciliación de la vida laboral y familiar.
Al que tiene que sumarse el tan anunciado, pero nunca llevado a efecto, Catálogo de Puestos de Trabajo del que ya gozan todos los servidores públicos, salvo los componentes del Cuerpo de la Guardia Civil, adecuación de niveles funcionariales que haría igualar, de una vez por todas, en retribuciones, a éstos, con el otro Cuerpo de seguridad estatal, el Cuerpo Nacional de Policía.
Estas son cuestiones, como digo, que los guardias civiles y concretamente AUGC, ha venido demandando desde hace mucho, demasiado tiempo. Y lo ha hecho, como se sabe, firmemente. Lo que ha venido costando sacrificios personales.
Perjuicios que tienen nombre y apellidos. Guardias civiles que también han hecho posible que hoy estemos aquí.
Por eso, por coherencia, demandamos la rehabilitación y el reingreso de los compañeros expulsados en el pasado por su actividad asociativa, en especial, uno de los socios fundadores de AUGC, el Sargento 1º José Morata Gargallo.
Debo recordar también los acontecimientos, motivados por la desatención que antes refería, y que provocaron que guardias civiles y policías nacionales salieran a la calle, de forma conjunta y masiva, el pasado 18-0.
En nuestro caso, haciendo uso del legítimo ejercicio del derecho de manifestación, como ciudadanos libres y responsables.
Por tanto pedimos públicamente, ahora que comienza una nueva etapa esperanzadora, el archivo sin responsabilidad de los expedientes disciplinarios incoados a los representantes de las asociaciones de guardias civiles.
Pero del mismo modo además anunciamos la decisión irrenunciable de continuar con estas reclamaciones si las propuestas planteadas no son atendidas en su justa medida.
También pedimos que las asociaciones profesionales aquí presentes. Las representativas, o sea, las que han obtenido un respaldo suficiente en el colectivo, tengan el necesario apoyo institucional para poder desarrollar una función que afecta de forma beneficiosa a sus miles de asociados.
Y como digo, no hay tiempo que perder. Por eso solicitamos ahora, desde su constitución, que los vocales del Consejo, hoy nombrados, sean adscritos de forma automática al mismo.
Para que puedan afrontar la difícil tarea que les depara el futuro. Y de momento, poder dedicarse plenamente, sin que tengan que compatibilizar estas nuevas funciones con el servicio diario en sus distintas unidades de destino, a una labor que no puede demorarse, como es la elaboración del reglamento de funcionamiento interno de este órgano que hoy comienza su andadura.
La aplicación de estas diferentes propuestas a las que me he referido, serían, a nuestro juicio, una auténtica declaración de buenas intenciones, en cuanto a la legitimación y utilidad práctica del Consejo de la Guardia Civil. Sin dudas, el mejor comienzo posible y visible a los ojos del colectivo de guardias civiles.
Hoy ciertamente es un momento histórico, porque la puesta en marcha de este instrumento de diálogo entre la Administración y las diferentes sensibilidades dentro del Cuerpo de la Guardia Civil, reguladas por fin en verdaderos órganos de representación colectiva, como son las asociaciones profesionales, es una realidad, y debe suponer el comienzo de un ciclo de modernización y avance en la Institución. Eso es lo que nos han pedido los trabajadores que componen la componen.
Aunque también es verdad que parece que no todos los guardias civiles lo tuvieron fácil para votar. Porque no nos alarmemos. Si la Guardia Civil ha sabido ser útil a la sociedad en muy diferentes periodos políticos, no va a perder su capacidad, por la aplicación de un cambio puntual en su régimen estatutario acorde a los tiempos actuales. Todo lo contrario, la hará más potente y le dará más credibilidad ante los ciudadanos.
Es un hecho que las responsabilidades y competencias de la Guardia Civil superan a las de los demás cuerpos policiales, pues además de ser una policía integral, debe asumir las funciones militares que se le asignen...
Pero también lo es, el que actualmente no es posible justificar el que un guardia civil tenga unas peores condiciones profesionales que el resto de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
En realidad, es justamente lo contrario. Los poderes públicos deben cuidar de forma exquisita la calidad y dignidad de vida de los guardias civiles y sus familias.
Si la sociedad les requiere más, de mayor forma deben ser compensados.
No es de recibo, por tanto, que los que más trabajan, cobren menos.
Y si nuestro trabajo, nuestra distribución territorial, puede requerir en ocasiones una mayor disponibilidad en nuestras jornadas de trabajo, ese sacrificio debe ser equilibrado con una implementación de recursos, con una mayor compensación en complementos retributivos, tales como servicios extraordinarios o productividad.
Y esa, a nuestro entender, es la forma de unir tradición y futuro.
De esta manera un Cuerpo que ha sabido servir a los ciudadanos españoles en muy diferentes circunstancias, manteniendo los valores que le han caracterizado, seguirá teniendo la viabilidad que la sociedad y los guardias civiles necesitan.
De lo contrario, si seguimos dejándonos llevar por la inercia de pensar que lo que ha funcionado de una manera en otras épocas, no es necesario cambiarlo, ni imperioso una mayor aplicación de medios para su mantenimiento y potenciación, mantendremos una deriva que nos llevará irremediablemente al deterioro y posiblemente aniquilamiento por desnutrición del mayor cuerpo policial del país.
Y este cambio de actitud gubernamental creemos que es necesario empezarlo atendiendo a la mayoría del colectivo, que además son los que más lo necesitan. Me refiero a los guardias civiles destinados en las unidades operativas. Los que trabajan a pié de calle, los que soportan el turno de trabajo más rígidos...
Porque son los más expuestos.
En nuestra profesión no es posible anular del todo, el riesgo o la penosidad, inherente a la misma, pero el guardia civil sí puede sentirse más amparado y protegido por el Estado.
Y esa sensación subjetiva, fundamental en la motivación y el adecuado desempeño de nuestras funciones, sólo puede reforzarse con la aplicación de medidas objetivas, encaminadas a la mejor formación (de las plantillas pero también de los mandos, para que sepan ejercer de forma más efectiva la difícil tarea de organizar la actividad de los guardias civiles bajo su responsabilidad), mejores condiciones de servicio, mayor seguridad y las retribuciones que requieren como decía, el Cuerpo policial con mayores responsabilidades en el ámbito español.
A nadie se le escapa que esta tarea no estará exenta de dificultades de adaptación. El desarrollo de este instrumento colegiado que hoy se constituye servirá, sin dudas, a este trabajo. Ello requerirá el esfuerzo de todos, y por eso AUGC, y siempre que responda a las expectativas que los guardias civiles han puesto en él, apoyará de forma constructiva su funcionamiento.
Y creemos que no son posibles más dilaciones, AUGC ha propuesto al Ministerio del Interior, una serie de medidas concretas e inmediatas, en el sentido de que no requieren excesivos estudios ni esfuerzos presupuestarios.
Propuestas relacionadas con la mejora en la mejora de la previsión de servicio, una adaptación del régimen de libranzas y vacaciones y políticas de igualdad, que permitan, en definitiva, una adecuada conciliación de la vida laboral y familiar.
Al que tiene que sumarse el tan anunciado, pero nunca llevado a efecto, Catálogo de Puestos de Trabajo del que ya gozan todos los servidores públicos, salvo los componentes del Cuerpo de la Guardia Civil, adecuación de niveles funcionariales que haría igualar, de una vez por todas, en retribuciones, a éstos, con el otro Cuerpo de seguridad estatal, el Cuerpo Nacional de Policía.
Estas son cuestiones, como digo, que los guardias civiles y concretamente AUGC, ha venido demandando desde hace mucho, demasiado tiempo. Y lo ha hecho, como se sabe, firmemente. Lo que ha venido costando sacrificios personales.
Perjuicios que tienen nombre y apellidos. Guardias civiles que también han hecho posible que hoy estemos aquí.
Por eso, por coherencia, demandamos la rehabilitación y el reingreso de los compañeros expulsados en el pasado por su actividad asociativa, en especial, uno de los socios fundadores de AUGC, el Sargento 1º José Morata Gargallo.
Debo recordar también los acontecimientos, motivados por la desatención que antes refería, y que provocaron que guardias civiles y policías nacionales salieran a la calle, de forma conjunta y masiva, el pasado 18-0.
En nuestro caso, haciendo uso del legítimo ejercicio del derecho de manifestación, como ciudadanos libres y responsables.
Por tanto pedimos públicamente, ahora que comienza una nueva etapa esperanzadora, el archivo sin responsabilidad de los expedientes disciplinarios incoados a los representantes de las asociaciones de guardias civiles.
Pero del mismo modo además anunciamos la decisión irrenunciable de continuar con estas reclamaciones si las propuestas planteadas no son atendidas en su justa medida.
También pedimos que las asociaciones profesionales aquí presentes. Las representativas, o sea, las que han obtenido un respaldo suficiente en el colectivo, tengan el necesario apoyo institucional para poder desarrollar una función que afecta de forma beneficiosa a sus miles de asociados.
Y como digo, no hay tiempo que perder. Por eso solicitamos ahora, desde su constitución, que los vocales del Consejo, hoy nombrados, sean adscritos de forma automática al mismo.
Para que puedan afrontar la difícil tarea que les depara el futuro. Y de momento, poder dedicarse plenamente, sin que tengan que compatibilizar estas nuevas funciones con el servicio diario en sus distintas unidades de destino, a una labor que no puede demorarse, como es la elaboración del reglamento de funcionamiento interno de este órgano que hoy comienza su andadura.
La aplicación de estas diferentes propuestas a las que me he referido, serían, a nuestro juicio, una auténtica declaración de buenas intenciones, en cuanto a la legitimación y utilidad práctica del Consejo de la Guardia Civil. Sin dudas, el mejor comienzo posible y visible a los ojos del colectivo de guardias civiles.
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