Irritación policial, atolladero político


12/10/2010

img_comunicado_598.jpg Irritación policial, atolladero político

Editorial Irritación policial, atolladero político Los cambios en la Ley pactados por UPN y PSN han enojado a los casi 2.000 efectivos de los Cuerpos foral y locales, movilizados como nunca. Lo más razonable sería iniciar el proceso desde criterios objetivos y sin cercenar derechos Sábado, 9 de Octubre de 2010 - Actualizado a las 04:11h. Si Pero, al contrario de lo que UPN y PSN quieren trasladar a la ciudadanía para justificar el dictamen aprobado en comisión parlamentaria y ahora pendiente de ratificación plenaria, lo que los profesionales piden no es dinero sino básicamente respeto a sus derechos laborales. Más en concreto, los agentes se han movilizado en masa, desde una unidad sindical inusual, en defensa de la negociación colectiva y de que no se amplíe la discrecionalidad del poder político en materias tan sensibles como el régimen disciplinario, el calendario laboral o la libre designación. Quiere decirse que la determinación del colectivo, de cerca de 2.000 funcionarios, para intentar frenar la modificación legislativa se asienta en su voluntad de que, de una vez por todas, su trabajo se asiente en parámetros objetivos y evaluables tanto en lo que atañe a los protocolos de actuación como a su carrera profesional. Llegados a este punto de enojo policial y de cerrazón en los partidos que han auspiciado la reforma, porque ni UPN ni PSN se avienen a retirar el texto y los socialistas sólo ofrecen parches puntuales considerados insuficientes por la representación sindical, no se atisba una salida clara salvo que impere el sentido común y el proceso se inicie de nuevo con un clima más apto para el consenso. Una lógica que por ejemplo reclaman NaBai, IU, CDN, UGT, CCOO o ELA, y que no ha guiado precisamente al PSN. Y es que primero devaluó la ley que había elaborado, asumiendo decenas de enmiendas de UPN -lo que conllevó la dimisión de Amanda Acedo como portavoz socialista en la comisión de Interior-, y luego ha acabado admitiendo errores en el dictamen resultante, que hoy promete retocar en otra obvia rectificación. Es decir, que el PSN se ha creado un problema que nunca debió tener al tratarse de un conflicto que en puridad concierne al Gobierno de Sanz, muñidor en la sombra de este dislate. Con las agravantes de que la crispación entre los policías, que el martes se materializará en un encierro, ha alcanzado cotas desconocidas y de que la polémica llegará al Congreso con la pregunta de Llamazares a Rubalcaba. las protestas de los policías forales y locales obedecieran a reivindicaciones salariales, su legitimación sería igual a cero habida cuenta de la sucesión de recortes de gasto social derivados de las estrecheces presupuestarias de todas las Administraciones.

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