En el tercer año de la tragedia de El Tarajal


09/02/2017

Guardias civiles e inmigrantes en la valla fronteriza del Tarajal, en Ceuta Guardias civiles e inmigrantes en la valla fronteriza del Tarajal, en Ceuta

En el tercer aniversario del terrible suceso en el que en un intento de salto de la valla fronteriza en la zona de El Tarajal (Ceuta) fallecieron 15 inmigrantes, se están sucediendo las manifestaciones políticas y sociales al respecto, como las protagonizadas por Amnistía Internacional y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

En concreto, dentro del ámbito político, el grupo parlamentario Unidos Podemos ha exigido a los responsables políticos justicia y reparación para las víctimas.

Desde AUGC nos parece legítima esta exigencia, pero en la depuración de responsabilidades que del hecho se está realizando se ha obviado que las hubiera políticas, que las hubo y las sigue habiendo, y de consecuencias importantes. Porque pese a la insistencia de nuestra asociación profesional respecto a  que se requieren más medios y formación para los guardias civiles que actúan en las vallas de Ceuta y Melilla, a día de hoy estos agentes continúan haciendo su labor sin un protocolo claro y específico de actuación que les dote de la necesaria seguridad jurídica en sus intervenciones.

Por eso creemos que en las vallas fronterizas hay varios tipos de víctimas. Y, por supuesto, salvando las distancias, los guardias civiles también lo son, desde el momento en que están sometidos a un régimen disciplinario militar donde pesa demasiado la obediencia debida, y sin embargo carecen de recursos, formación básica y protocolos de trabajo como los que disponen el resto de cuerpos policiales.

Por eso lamentamos las recientes palabras del Ministro del Interior en el Senado, negando que los guardias civiles necesiten más preparación para afrontar su complicado trabajo. Desgraciadamente luego el imputado por graves delitos, como es el caso que nos ocupa, no es el Ministro, y el calvario judicial y la “pena de banquillo” que han sufrido y sufren nuestros compañeros no la va a sufrir tampoco ningún responsable político, sino los guardias civiles que día a día se la juegan duramente en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

Por supuesto, desde AUGC nos postulamos sin ambages en la defensa de los derechos y libertades de todos, y que se haga justicia, por supuesto, pero justicia para todos, también para los guardias civiles implicados, entre los que, para variar, no hay ningún alto mando. Esos guardias civiles también tienen derecho a la presunción de inocencia, pues aunque la causa se haya reabierto, de momento, la única sentencia que existe les ha absuelto de los delitos imputados.

AUGC es una asociación progresista, en el sentido de que promueve cambios y modernización en la Guardia Civil, pero no tiene tendencia política, por mucho que otros lo insinúen. Y desde esa neutralidad valoramos positivamente las iniciativas políticas relacionadas con nuestra profesión, que vemos oportunas. Pero del mismo modo también puntualizamos aquellas que consideramos oportuno. Porque alejados de posicionamientos grandilocuentes, como hizo el Ministro en su reciente comparecencia en el Senado, solo pedimos algo tan básico como que nuestros compañeros tengan unas instrucciones claras de los responsables policiales y políticos que respalden sus actuaciones en este complicado lugar de trabajo como son las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

Seguiremos insistiendo porque para nosotros lo primero es la seguridad jurídica de los guardias civiles, que puedan desarrollar su difícil labor con medios adecuados y que garanticen un servicio de calidad y minimizando riesgos para ellos y los que, fruto de la pobreza y la desesperación, intentan en innumerables ocasiones acceder a suelo español.

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