Corrupción: es hora de reconocer derechos a los garantes de la seguridad ciudadana *


24/04/2017

Un agente de la UCO carga una caja con documentación realacionada con una investigación. Un agente de la UCO carga una caja con documentación realacionada con una investigación.

Como un ruido de fondo incesante, de manera continuada en el tiempo, con ciertos vaivenes, pero con mayor asiduidad en estos últimos días, estamos asistiendo a detenciones por parte de la Unidad Central Operativa –UCO- de la Guardia Civil de personas relevantes en el ámbito político que desvelan casos de corrupción intrínseca en la columna vertebral del partido que ejerce el Gobierno en España.

Llama la atención cómo en otros países vemos dimitir a ministros por plagios en sus etapas como universitarios, o por emplear a familiares en empresas con dotación presupuestaria pública. Sin embargo en España el nivel de tolerancia con la corrupción es mucho mas elevado. Se dice que la clase política es el reflejo de la sociedad, pero esto no es así. La clase política es reflejo de una parte de la sociedad, la que se acostumbra a hacer del saqueo de lo público su manera de vivir, la que confunde gestión pública con enriquecimiento personal, la que se siente impune y consideran sus actos sin consecuencias, tomando al resto de ciudadanos por personas sin criterio y de menor lucidez.

Pues bien, gracias a los agentes que componen las unidades operativas de investigación, de intervención, y de seguridad ciudadana de la Guardia Civil se puede presentar ante la justicia a quienes se mantienen al margen de la Ley. Se llamen como se llamen, ostenten el cargo que ostenten.

Lástima que ese buen hacer de tantos agentes de la Guardia Civil no se vea recompensado, precisamente por esa misma clase política, con cambios en la institución para aportar derechos y dignidad a los guardias civiles en su ámbito laboral y en la manera interna de relacionarse. Esperemos que de una vez por todas se asiente el pensamiento que otorgar derechos a los guardias civiles no solo no resta eficacia, sino todo lo contrario, mejora el funcionamiento interno y la operatividad, a la vez que se dignifica a quienes ejercen tan loable profesión.

* Artículo de Juan Fernández publicado en Diario 16 dentro de la sección semanal Operación Columna

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