El Director General hizo desfilar en su honor a los GRS de Madrid, a los que tuvo que sustituirse desde Sevilla para un operativo policial


05/06/2017

Una unidad de los GRS desfilando, en una imagen de archivo. Una unidad de los GRS desfilando, en una imagen de archivo.

Mientras desde la Dirección General se sigue recurriendo al manido argumentario de la falta de presupuesto en la Guardia Civil para no poner remedio a la discriminación retributiva de los guardias civiles, así como a su precariedad de medios, AUGC sigue conociendo situaciones en las que la vanidad y el gusto por el boato en las altas esferas está al margen de toda austeridad.

Es el caso del desfile que tuvo lugar el día de la toma de posesión de Juan Manuel Holgado como director general de la Guardia Civil, el pasado 1 de diciembre. Holgado tuvo a bien ‘reclutar’ para ese acto a la unidad radicada en Madrid del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS). De esta manera, para satisfacer el capricho de Holgado, los agentes tuvieron que ensayar desde días antes del desfile, en el que tomaron parte el citado día 1. Esta circunstancia provocó que esta unidad no estuviera disponible para acudir al operativo policial que justo esa jornada se desarrolló en la conflictiva zona madrileña de la Cañada Real Galiana.

En su lugar fueron agentes del mismo departamento que tienen su cuartel general en Sevilla, una de las siete ciudades de España en las que hay efectivos de esta unidad. Es decir, que tuvieron que desplazarse guardias civiles desde más de 500 kilómetros de distancia a participar en una operación policial porque los funcionarios que se encontraban en Madrid habían sido derivados al desfile.

Esta decisión hizo que el Ministerio del Interior tuviera que abonar más de 5.000 euros en dietas a los agentes desplazados a Madrid, como ha confirmado el propio departamento dirigido por Juan Ignacio Zoido tras una petición de información formulada por AUGC.

De este modo, una vez más, los trabajadores se ven perjudicados con el doble rasero que se aplica en el cuerpo. Mientras que año tras año se dilapida el presupuesto en desfiles y demás fastos, los agentes de base deben sobrevivir con unos salarios discriminatorios; se quedan sin poder acceder a un servicio de salud por falta de interés de la Dirección General en los problemas de los trabajadores de la Guardia Civil; carecen de chalecos antibalas individuales o conducen sobre vehículos con más de 400.000 kilómetros.

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