Pillan a un mando repostando en su coche con la tarjeta oficial y la Guardia Civil ni siquiera le abre expediente disciplinario


14/07/2017

La gasolina sale barata cuando la pagan los ciudadanos, debió de pensar el sargento. La gasolina sale barata cuando la pagan los ciudadanos, debió de pensar el sargento.

AUGC tiene que volver a denunciar el doble rasero con el que se aplica la disciplina interna dentro de la Guardia Civil. Así, mientras que se siguen abriendo expedientes a discreción contra guardias civiles de base por cuestiones irrelevantes, o simplemente como herramienta represiva contra los legítimos representantes de los trabajadores, comportamientos de evidente gravedad son pasados por alto cuando estos son protagonizados por mandos.

Es el caso de un sargento destinado en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra, donde era comandante de puesto, y que fue descubierto en marzo de 2013 por una pareja de agentes usando su tarjeta oficial de repostaje para recargar combustible en su vehículo particular. Pese a que el fraude fue detectado, sólo pudo demostrarse que éste se había llevado a cabo en dos ocasiones, una vez por un importe de 50 euros y otro por 30, aunque se sospecha que la acción se produjo más veces.

Cuando los guardias civiles detectaron esta situación la pusieron en conocimiento del capitán, el cual pidió que la comunicasen por escrito, extremo que realizaron con fecha 1 de abril de 2013. Pasado el tiempo, y en vista de que el capitán no hacía nada contra el sargento, más allá de llamarle la atención  por lo sucedido, los guardias civiles contactaron con AUGC, donde a través de sus servicios jurídicos se pusieron los hechos en conocimiento del Comandante, el cual ordenó a la Policía Judicial que instruyese diligencias, personándose AUGC en la causa como acusación popular.

Pese a que en las diligencias quedó claro que el sargento había repostado al menos en dos ocasiones en su vehículo con la tarjeta oficial, al haber éste devuelto el importe de dichos repostajes, finalmente el juzgado archivó el caso.

Sin embargo, y al margen de la decisión judicial, cabe destacar la indolente actuación de la Guardia Civil, ya que pese a que lo habitual es que cuando se abren diligencias penales contra un guardia civil, al mismo tiempo se inicie contra él un expediente disciplinario, en este caso no se siguió este procedimiento. Esta inusual inacción facilitó la situación al sargento, que no sufrió repercusión interna por los hechos, al no abrirse expediente alguno contra él por si los hechos que había protagonizado pudieran ser sancionados disciplinariamente, pese a que judicialmente se archivara finalmente la causa.

En este sentido, AUGC tiene que volver a lamentar la dispar línea de actuación de la Guardia Civil en función de la escala a la que pertenezca la persona de que se trate. Así, si en los casos en los que está implicado un guardia civil de base la apertura de un expediente es algo automático, tenemos que deducir que los galones funcionan, por el contrario, como protección contra estas actuaciones. Un privilegio más para los mandos, como en tantas otras situaciones.

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