La Guardia Civil no dota de armeros, pero presiona luego a los compañeros de un agente que se suicidó con la pistola que obtuvo de una taquilla


AUGC lleva años denunciando el gran drama oculto en la Guardia Civil: la elevada tasa de suicidios de sus trabajadores, una tragedia que promedia una muerte cada 26 días, muy por encima de la media de la sociedad española y de otros cuerpos policiales.


15/03/2019
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La alta tasa de suicidios en la Guardia Civil constituye un auténtico drama oculto. La alta tasa de suicidios en la Guardia Civil constituye un auténtico drama oculto.

AUGC lleva años denunciando el gran drama oculto en la Guardia Civil: la elevada tasa de suicidios de sus trabajadores, una tragedia que promedia una muerte cada 26 días, muy por encima de la media de la sociedad española y de otros cuerpos policiales.

Frente a esto, desde la Dirección General se ha optado tradicionalmente por negar el problema, quitarle importancia o, en cualquier caso, evitar afrontarlo con medidas concretas, tal y como reclama AUGC: externalización del servicio de atención psicológica, de manera que los facultativos no pertenezcan a la escala de mando; dotación de armeros en todas las unidades; y garantía de que las bajas psicológicas no repercutan en la vida laboral del guardia civil, entre otras medidas. Lo contrario, como esas charlas que últimamente se ofrecen en las comandancias minimizando el problema, es perder el tiempo y prolongar el sufrimiento.

Y, mientras tanto, el goteo de compañeros que se quitan la vida continúa. El último caso se produjo el pasado febrero en un puesto de Galicia, cuando un agente que se encontraba de baja psicológica se disparó con el arma que un compañero, ante la falta de un armero de seguridad, guardaba en su taquilla, fácilmente manipulable. Fueron los propios guardias civiles del puesto los que hallaron el cadáver de su compañero.

Ahora, al margen de la investigación judicial, la Guardia Civil ha abierto una “caza de brujas” contra los guardias civiles de la unidad, aparentemente con la intención de sancionar a todos aquellos que no se lleven el arma a su domicilio.

Hay que reseñar que en la unidad donde se produjo este nuevo suicidio se ha había solicitado previamente cajas fuertes donde poder depositar las armas oficiales de los agentes que así lo deseasen, al ser un lugar más seguro que su domicilio. La dotación de estos armeros habría bastado para evitar la tragedia. Sin embargo, no solo no se proporcionó dicho material a la unidad, sino que ahora se pretende responsabilizar a los compañeros del fallecido que, en contra de lo que establecen los procedimientos del servicio de psicología de la Guardia Civil, no están recibiendo apoyo psicológico alguno a pesar de la traumática situación que han sufrido.

La persecución continuaba el 14 de marzo, cuando la Guardia Civil, en una investigación interna, procedía a tomar declaración a todos los agentes de la unidad con la intención de abrirles expediente disciplinario. Los agentes fueron asistidos en dichas declaraciones por los servicios Jurídicos de AUGC.

Desde AUGC esperamos que, después de éste trámite, los esfuerzos de la Guardia Civil se centren en el apoyo a los compañeros del fallecido, que están, como no podía ser de otro modo, altamente afectados, en lugar de persecuciones y cazas de brujas injustificadas.

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