La Guardia Civil organiza en Huelva un desfile militar mientras recorta derechos a sus trabajadores

AUGC denuncia la merma de efectivos para la seguridad pública que conlleva el desfile que ha tenido lugar en Huelva, el día 12 de octubre.

por Redacción AUGC

Desfile de la Guardia Civil con motivo de la celebración de su patrona.
Desfile de la Guardia Civil con motivo de la celebración de su patrona.

 

Este año, una vez más, se ha celebrado un desfile el día 12 de octubre, día de la Patrona de la Guardia Civil, que ha conllevado, como cada año, un derroche económico y una considerable merma de efectivos para la seguridad pública a nivel provincial. En dicho acto participaron guardias civiles procedentes de las distintas especialidades y unidades de la Comandancia, que en lugar de prestar su servicio al ciudadano tuvieron que participar en el desfile.

Lamentablemente, estos actos solo sirven para hacer una inútil demostración de ostentación y vanagloria de la cúpula de la Guardia Civil y del Ministerio del Interior, detrayendo de sus funciones habituales a guardias civiles que deberían estar velando por la seguridad de la ciudadanía. Pero además generan unos costes económicos a las arcas públicas, al tener que trasladar y movilizar agentes y vehículos.

Sin contar como alguno de ellos han visto modificados sus descansos y servicios para obligatoriamente participar en este desfile.

Como siempre, ha participado la máxima autoridad provincial de las FCSE, que como es habitual,  hablo de las acciones meritorias, de lo que los ciudadanos nos quieren y de lo hermanados que estamos con la población civil de la provincia, así como de las nuevas unidades de violencia de genero y de ciberdelincuencia, olvidándose de que estos guardias civiles van a dejar de prestar servicio en otras unidades para realizarlos en estas, por lo que se vera mermada la seguridad ciudadana y las patrullas en servicio, cada vez se aumentan mas las especialidades y grupos, pero sin un aumento significativo de plantilla en la Comandancia de Huelva.

Y es que todos los años debemos escuchar los consabidos discursos de lucimiento de unos y otros, y de lo bien que trabajamos, el sacrificio, etc, pero sin que ello redunde posteriormente en derechos, en medios y en favorecer el trabajo y los medios de los guardias civiles que allí estaban desfilando.

Poco parece preocuparles a las autoridades políticas el endémico déficit de plantilla en la provincia de Huelva, que tenga vehículos viejos y escasos, que no haya chalecos antibalas para todos los agentes, que se trasladen solos para recoger a otros guardias para poder formar una patrulla, que ésta tenga que atender a más de 200.000 personas y un sinfín de reclamaciones que se han efectuado desde AUGC Huelva y que no han querido escuchar de boca de los representantes provinciales de más de 700 guardias civiles, y sobre todo, que no se haga nada, para que los guardias civiles dejen de ser los servidores públicos con menos derechos, sin turnos de trabajo, con pluses económicos discriminatorios y sin cauces para reivindicar sus derechos, eso si haciendo mención a nuestra cartilla de 1844 lo que denota ya el pensamiento de las autoridades, se pueden tener el mismo espíritu pero ese espíritu de sacrificio no es correspondido después por el poder político.

En lugar de organizar innecesarios desfiles militares se debería trabajar para que los guardias civiles tengan una jornada laboral digna, ya que trabajamos un mes más que cualquier otra policía, para que el acuerdo de equiparación salarial se cumpla plenamente, para que el reparto de la productividad deje de discriminar a quienes trabajan a pie de calle en beneficio de los altos mandos, para que los agentes no vayan a la cárcel por una discusión laboral, para que las medallas se las concedan a los que las merecen y, en definitiva, para que los guardias civiles dejen de tener las peores condiciones laborales de todos policías de España, Sí, somos muy respetados y queridos por los ciudadanos, por nuestra labor, pero no correspondidos en derechos por ello. Hora es ya de que los poderes políticos escuchen a los representantes elegidos por los propios guardias civiles y los igualen en derechos a otros policías. Somos policías y no soldados.

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