AUGC denuncia la desesperación y la impotencia de los guardias civiles de Melilla ante las agresiones que sufren



29/08/2014
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img_comunicado_2398.jpg AUGC denuncia la desesperación y la impotencia de los guardias civiles de Melilla ante las agresiones que sufren

Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles queremos mostrar nuestro total y absoluto a poyo a los guardias civiles que a diario prestan servicio en el vallado fronterizo de Melilla.
Ante las imágenes aparecidas recientemente en los medios de comunicación en las que se denuncian agresiones por parte de los guardias civiles a los inmigrantes, queremos expresar que aunque estas acciones son un tanto desmesuradas no son la práctica habitual ante los asaltos que se producen a la valla.
Tampoco es razonable ni ético analizar estas imágenes de escasos segundos cuando ese salto a la valla duró cerca de 16 horas. Los directivos de AUGC Melilla sabemos perfectamente de lo que hablamos pues nosotros prestamos servicio en el vallado fronterizo y sufrimos los momentos de tensión que allí se viven. Alguno de nosotros incluso estuvo presente aquel día cuando cientos de inmigrantes intentaron sortear ese último escalón en busca de su sueño, su tierra prometida, y en el cual pensaban que nada ni nadie podría detenerlos para conseguir su objetivo.
La presión a la que nos encontramos sometidos en Melilla es extrema:
-    Por un lado se encuentran las ONG,s que día tras día intentan criminalizar las acciones de un colectivo el cual se distingue por sus acciones humanitarias. Entendemos el papel y la labor importante que desempeñan estas organizaciones, y lo respetamos, pero no deben caer en el error de generalizar las acciones o actitudes fuera de lo normal que en un determinado momento puedan producirse.
-    Por otro lado, están las agresiones que sufrimos por parte de los inmigrantes que no dudan lo más mínimo en morder, rociarse con sus propias heces, apedrear, golpear y lo que sea necesario por tal de evitar ser interceptado. Acciones que quedan totalmente impunes pues hoy en día prima más la devolución del inmigrante  que la integridad física del guardia. No podemos ejercer nuestro derecho a denunciar pues siempre son devueltos en el momento por lo que no hay agresor.
-    Por otra parte se encuentran los juzgados que admiten a trámite querellas de ong,s acusando a guardias de cometer diversos delitos.
-    Además se une el hecho de tener que abrir las puertas del vallado fronterizo a las fuerzas de seguridad marroquíes para que actúen en zona española (entrevallado)  con prácticas nada propias de la época en la que vivimos. Tengan claro que los guardias civiles por iniciativa propia nos son los que toman esas decisiones.
-    Y por si todo eso fuera poco nos encontramos sometidos a un régimen militar donde el ordeno y mando es el imperativo legal existente, y aunque parezca increíble seguimos ausentes de un protocolo de actuación que nos refleje claramente cuales son las directrices a seguir cuando se intercepta a un inmigrante en las diferentes situaciones que a diario afrontamos.
Coincidimos en que esas imágenes tal y como han sido publicadas no son la forma más correcta de tratar a personas que huyen del hambre, de la desesperación, de la pobreza… pero también solicitamos que esas imágenes capten los momentos previos a los saltos, donde las piedras a modo de lluvia caen sobre suelo español, donde una vez entre vallas los inmigrantes “pasan” por encima de los compañeros que intentan frenar su avance. Donde además de palos y piedras cuentan con sus últimos artilugios para sortear la malla antitrepa y que pueden ser un arma perfecta para utilizar contra el guardia civil.
A todo ello unimos la dramática imagen de ver a inmigrantes con cortes y heridas sangrantes sembrando la duda e incertidumbre del contagio de enfermedades como el ébola y obtenemos un “coctel molotov”
    Somos guardias civiles, pero ante todo somos humanos y tenemos sentimientos, sufrimos, reímos y lloramos. Todo ello conlleva que en ocasiones nos podamos equivocar. Una gota en el mar no puede dañar la imagen de todo un colectivo que casualmente jamás ve en medios de comunicación las agresiones que sufren y que en ocasiones supone la baja para el servicio por la gravedad de las mismas.
Esas mismas imágenes donde previamente se ha ejercido la fuerza contra los agentes serían del todo correctas en cualquier manifestación de nuestro país. No olvidemos que los inmigrantes están violentando una frontera y que están desobedeciendo las órdenes de los agentes de la autoridad. El problema aquí es que no se produce la detención por lo que la acción del guardia parece más violenta y fuera de lugar de lo que es en realidad.
Los únicos beneficiarios de este drama humano son las mafias que se lucran con el dolor y sufrimiento de miles de personas que huyen de guerras, hambre, injusticias, y todo un sinfín de cosas que obligan a personas a recorrer un camino de entre uno y dos años de duración y en el cual son víctimas de abusos, violaciones y algunos de ellos incluso perecen por no poder soportar tanto dolor y crueldad.
Y al otro lado estamos nosotros, guardias civiles con derechos restringidos realizando una labor nada gratificante pero que es parte de nuestro trabajo y profesión. Queramos o no ese es el camino que hemos elegido y debemos hacerlo lo mejor que podemos dejando a un lado nuestros sentimientos y atendiendo a las órdenes que recibimos. No por ello olvidamos nuestra condición de beneméritos e intentamos hacerlo lo mejor y humanamente posible.
Estos días hemos observado un apoyo incondicional por parte de la Delegación del Gobierno. Nosotros solicitamos que ese apoyo se materialice y se nos facilite un protocolo de actuación claro y conciso para así sentirnos respaldados jurídicamente y no tener que vernos envueltos en procedimientos penales por el
cumplimiento de las órdenes verbales que recibimos. Desde AUGC llevamos solicitando ese protocolo desde hace dos años y medio, no pedimos otra cosa más que seguridad jurídica en la realización de nuestro trabajo en la frontera.
No podemos concebir que en Ceuta, una ciudad con las mismas peculiaridades que Melilla en control de la inmigración, se actúe de forma totalmente opuesta a la nuestra.
Los compañeros de Ceuta al tener un contacto directo con el inmigrante, éste es conducido inmediatamente a comisaria de policía nacional (quien tiene las competencias en materia de extranjería) para iniciar el correspondiente trámite de readmisión o repatriación, según proceda, y posteriormente si es el caso, es llevado al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Nos guste más o nos guste menos, eso es lo que viene fijado tanto en el acuerdo bilateral entre España y Marruecos firmado en el año 1992 y ratificado recientemente, como en la Ley de Extranjería. Es decir, se opte por uno u otro procedimiento esas son las directrices que la ley marca seguir.
Con motivo de la enfermedad del ébola se han marcado unas indicaciones ampliando este procedimiento donde el inmigrante antes de ser llevado a policía nacional pasa un examen médico para descartar cualquier posible enfermedad. Dicho procedimiento ha sido realizado en conjunción entre la comandancia de Ceuta y la ciudad autónoma, la cual ha habilitado una sala en su puerto marítimo para llevar a cabo el reconocimiento médico del inmigrante y emitir el correspondiente informe.
Sea más o menos efectivo este procedimiento y volvemos a repetir, nos guste más o nos guste menos, es lo que las leyes actuales tienen fijado realizar. Si por parte del gobierno central se quiere actuar de forma diferente, pues si no la lucha contra la inmigración no sería efectiva, solicitamos de una vez por todas cierta seguridad jurídica y se nos de por escrito, por si fuéramos requeridos por un juzgado, caso que ya está ocurriendo, podamos y tengamos con que defendernos.
En Melilla las indicaciones que nos daban antes del fatal accidente ocurrido en Ceuta que le costó la vida a 15 personas, eran que aunque el inmigrante hubiera sorteado las dos vallas mientras éste no rebasara la línea de efectivos policiales (como argumentó el Ministro del Interior en Ceuta) o mientras el mismo no fuera perdido de vista en su huída y fuera alcanzado por algún guardia, se procedería a su devolución inmediata sin más trámite. Esto mismo era defendido por una asociación que dice defender los derechos de los guardias civiles, APROGC.  A raíz de lo ocurrido en Ceuta las directrices variaron y sólo se devuelve inmediatamente a los inmigrantes interceptados en el vallado fronterizo.
Nos preguntamos el porqué de estos cambios en la actuación a realizar, y el porqué estas indicaciones jamás son por escrito.
Lo que si tenemos claro es que AUGC jamás frenará en su empeño en la defensa de los derechos de los guardias civiles y en que los guardias civiles que prestan servicio en Melilla gocen de seguridad jurídica en sus actuaciones y no vean peligrar jamás el pan que alimenta a sus hijos.
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