El accidente de Logroño, con doce guardias civiles heridos, revela la falta de seguridad y la desmañada formación que reciben los guardias civiles


11/09/2017

Uno de los agentes heridos abandona el centro hospitarlario tras ser atendido de sus heridas. Foto: Miguel Herreros / larioja.com Uno de los agentes heridos abandona el centro hospitarlario tras ser atendido de sus heridas. Foto: Miguel Herreros / larioja.com

AUGC ha visitado en el hospital, y desea mostrar su solidaridad y apoyo con los doce guardias civiles que resultaron heridos el pasado viernes 8 de septiembre en el Polígono de Experiencias para Fuerzas Especiales y Guardia Civil, cerca de Logroño, cuando participaban en un curso de adiestramientos especiales en el marco de la realización del Curso de Adiestramientos Especiales (ADE) para entrar en la Unidad de Acción Rural UAR con sede en Logroño.

Los doce agentes fueron alcanzados por una ráfaga de tiros disparada por un instructor que se confundió al cargar el subfusil ametrallador con munición real, en lugar de la de fogueo. Por fortuna, los disparos fueron dirigidos a la zona baja del cuerpo de los agentes, porque de no haber sido así ahora estaríamos hablando de una auténtica tragedia.

El disparo de estas ráfagas formaba parte habitual de estos ejercicios, pese a que las Normas Generales sobre los ejercicios de tiro en las Unidades del Cuerpo especifican que las armas hay que “manejarlas siempre como si estuvieran cargadas”, así como que “nunca” se dirija el arma contra quien no se desee disparar.

Desde AUGC debemos denunciar que una práctica que incumple claramente una norma tan concreta y relevante, puesto que afecta a la seguridad de los trabajadores, se hubiera convertido en algo habitual en estos ejercicios. Nos encontramos pues ante un caso de alta irresponsabilidad entre los mandos de la Guardia Civil y su Dirección General.

• AUGC reclama unos planes de formación que no pongan en riesgo la vida de los guardias civiles.

• La Dirección General es la causante de la falta de prevención en riesgos laborales en la Guardia Civil.

Cabe indicar además que estos hechos podrían incluso constituir un delito de lesiones por imprudencia grave, conllevando penas hasta de prisión, tal y como recoge el artículo 147 y siguientes del Código Penal.

Es incomprensible que la vida de los guardias civiles dependa de que la persona que dirija un ejercicio no se distraiga a la hora de cargar un subfusil que va a disparar contra ellos. El error humano entra dentro de lo posible, pero el incumplimiento de las normas tolerado por los altos mandos encargados de la formación y planes de estudio en un asunto tan crítico como éste no admite disculpa. Una unidad de élite de la Guardia Civil como el GAR debe impartir los conocimientos y formación necesaria sin que se ponga en riesgo las vidas de los agentes.

Por el contrario, lo que cabe exigirle a la Dirección General es que ofrezca una verdadera formación a los agentes a través de unos planes de estudio adecuados a su profesión y a las exigencias que ésta conlleva. Situaciones como la que se ha producido en Logroño demuestran la chapucera forma de entender el entrenamiento y formación de los guardias civiles, algo que está en línea con la falta de medios humanos y materiales que se padece en la institución.

Por último, AUGC quiere mostrar su reconocimiento a la gran labor que realizan los compañeros del GAR, que pese a esta precariedad de medios realizan un trabajo nunca suficientemente valorado en favor de la seguridad de los ciudadanos.

 

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