Investigan a Rueda Ratón por ordenar presuntamente una reunión de mandos y agentes sin respetar el protocolo Covid

AUGC viene denunciando en los últimos años las formas alejadas de un correcto ejercicio del mando del general jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

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El general Ramón Rueda Ratón.

Hoy hemos conocido la noticia, a través de la Cadena Ser, de que el Tribunal Militar Central investiga al general jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, Ramón Rueda Ratón por, presuntamente, permitir y ordenar una reunión con una veintena de personas, entre mandos y agentes, en una pequeña sala de la Comandancia de Las Palmas saltándose el protocolo Covid.

Según la noticia publicada, los hechos ocurrieron el pasado 11 de noviembre cuando Rueda y varios de sus ayudantes se trasladaron a las islas de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria para visitar distintos destacamentos de tráfico.

 A tenor de lo publicado, en esa última isla se congregó una veintena de personas, entre las que estaba la plana mayor de Tráfico de Canarias, en una sala de tan solo 45 metros cuadrados, sin apenas espacio para garantizar la distancia de seguridad, sin ventilación y algunos de sus asistentes haciendo un mal uso de la mascarilla. Uno de ellos dio positivo a los pocos días, lo que obligó a pasar la cuarentena a 14 agentes que participaron en esa reunión.

Por ello, ahora Rueda Ratón ahora es objeto de investigación por presuntamente poner en peligro la seguridad de sus subordinados y los delitos de extralimitación, abuso de autoridad y deslealtad en el ejercicio del mando.

De confirmarse estos hechos, se trata del penúltimo hecho de mala praxis en el ejercicio del mando sobre el que AUGC ha solicitado con insistencia su destitución. Y es que Rueda Ratón, que siempre se ha caracterizado por su arrogancia y  muestras de desprecio a los representantes de los guardias civiles,  no puede seguir un minuto más al frente de una Agrupación de Tráfico donde cada día miles de miembros de la Guardia Civil ponen en riesgo su vida, y que a cambio no reciben por ello sino las consecuencias de una nefasta y muy cuestionada gestión por parte de la persona que tiene como misión velar por el bienestar de todos los componentes de tan sacrificada especialidad en la Guardia Civil.

Este último episodio no viene sino a confirmar estas formas no respetuosas con el ordenamiento jurídico, sin consideración ni respeto alguno hacia los trabajadores del Cuerpo de los que es responsable.