AUGC muestra su rechazo a la remilitarización de la Guardia Civil en perjuicio del servicio policial

La DGGC pretende intensificar la militarización del Cuerpo, por encima del carácter policial en servicio al ciudadano, mediante la aprobación de un extemporáneo Código de Conducta.

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Un policía nacional junto a un guardia civil.

AUGC lo viene advirtiendo y es que desde hace un año, y tras el cambio de gobierno, hemos observado como la involución en las políticas de personal aplicadas a los guardias civiles pretenden hacerles retroceder a épocas ya superadas. Sin duda, el lobby militarista se siente sin obstáculos que frenen sus ambiciones de remilitarización.

AUGC ha puesto de manifiesto como han aumentado los ingresos en prisiones militares, privando de libertad a guardias civiles mediante sentencias de los tribunales militares por meras discusiones laborales. Lo que a cualquier otro funcionario público le supondría un expediente administrativo, para un guardia civil le supone la perdida de su libertad, la suspendión de empleo y sueldo, y por si esto fuera poco, a la finalización del cumplimento de la condena la pérdida de destino, es decir, el destierro lejos de su familia.

NUEVA NORMA PARA RETROCEDER AL PASADO: CÓDIGO DE CONDUCTA EN LA GUARDIA CIVIL

Pero la remilitarización de la Guardia Civil continúa avanzando a manos del lobby militarista, que pretende imponer el carácter militar por encima del policial. Así, AUGC ha recibido el borrador del Código de Conducta que se nos ha trasladado desde la DGGC, donde con un simple vistazo a la norma resulta evidente la remilitarización para la Guardia Civil que ha programado la cúpula del Cuerpo, con la aquiescencia del Ministerio del Interior.

Así, se nos presenta un texto donde su principal fin es una remilitarización, donde la palabra honor se repite hasta las 6 ocasiones y la palabra disciplina 8 (sin contar el preámbulo de la norma).

AUGC tenía esperanzas en esta norma para regular aspectos que deben preocupar al Ministerio del Interior, sin embargo, las pasa de puntillas y no le da la relevancia que se merece.

No podemos olvidar que ha sido el propio GRECO (Grupo de Estados contra la corrupción de la Unión Europea) quien ha instado a España a regular el código de conducta y es precisamente, en esa faceta donde el código de conducta quiebra, en beneficio de palabras vacías de alcance real.

No podemos olvidar los escándalos de corrupción en los que ha estado envuelta la Guardia Civil en los últimos años, detención de altos mandos por narcotráfico, imputación de otros por guardar en el cajón pruebas contra ellos, trama en la compra de vestuarios, sin poder olvidar la más que reconocida corrupción que ha imperado en el caso de Lucía Garrido.

Sin embargo, a pesar de ello, la palabra corrupción sólo se nombra en una ocasión, y desde luego, nada se regula sobre la protección de quienes denuncien los casos dentro de la Guardia Civil. Todavía recordamos como nuestro secretario provincial en Málaga (reconocido como una de las personas que ha permitido la reapertura del caso de Lucía Garrido) tenía prohibida la entrada en la Comandancia por denunciar los casos de corrupción.

El Ministerio del Interior está perdiendo una gran oportunidad para regular un Código de Conducta del siglo XXI, mostrándose más preocupado por la regulación de una cartilla del Duque de Ahumada que nos retorne a esos tiempos.

No podemos olvidar que este Código de Conducta ya está en vigor para los cuerpos policiales en la propia Unión Europea, en Policía Nacional y cuerpos policiales autonómicos, pero al contrario que el de la Guardia Civil que se centra en la imagen de la institución y el militarismo, el del resto de policías pone el foco en la atención al ciudadano y frenar los casos de corrupción.

En la imagen, puedes comprobar en una comparativa las diferencias entre los códigos de conducta de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Comparativa de los Códigos de Conducta entre Policía y Guardia Civil.

Puedes descargarte en PDF el borrador de la norma a través del archivo adjunto.