Crónica del 7º Congreso de AUGC, por Jorge Cabezas, autor del libro 'Asuntos Internos'


03/11/2016

La Junta Directiva Nacional de AUGC y otros representantes de la organización saludan a los asistentes desde el escenario al finalizar el 7º Congreso Nacional La Junta Directiva Nacional de AUGC y otros representantes de la organización saludan a los asistentes desde el escenario al finalizar el 7º Congreso Naciona

Todos los partidos políticos de la oposición (PSOE, PODEMOS, CIUDADANOS e IU) se han mostrado proclives a atajar una situación que consideran anacrónica dentro de la Guardia Civil: la falta de derechos laborales y sociales dentro de un colectivo que aglutina a más de 70.000 trabajadores. Todos se han comprometido de una u otra forma a apoyar una de las reivindicaciones históricas de un alto porcentaje de los miembros del Cuerpo: la creación de un auténtico sindicato que vele por sus derechos.

Lo han hecho en el marco del VII Congreso de la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) celebrados los días 26 y 27 de octubre en la sede de Comisiones Obreras de Madrid. Su secretario general, Ignacio Fernández Toxo, tiene muy claras las razones por las que apoya este movimiento.

“En la política ha faltado coraje para enfrentarse a las élites militares en este país que quieren tener una Guardia Civil militarizada y sumisa, carente de derechos. Una incoherencia histórica con el proceso democrático que ha vivido nuestro país y ya es hora de que esta anomalía pase a la historia.”

Esta vez ninguno de los partidos de la oposición ha querido faltar a este encuentro y ello  a pesar de que a la hora en que se inauguraba el congreso de los guardias civiles, algunos de los diputados presentes tenían una cita poco después en el hemiciclo para asistir al debate de investidura del candidato Mariano Rajoy.

Los partidos de la oposición parecen ser ya muy conscientes de que no pueden seguir dando la espalda a las reivindicaciones de una asociación que aglutina el sentir de más de 30.000 agentes. El 80 por ciento de los miembros de la Benemérita que optan por afiliarse a una asociación dentro del Cuerpo lo hacen en la AUGC.

Sorprende por tanto que ningún representante del partido popular haya aceptado la invitación para asistir a un acto con tan alto nivel de representación; más de 1200 delegados provenientes de todas la comunidades autónomas han abarrotado el auditorio que lleva el nombre del mítico luchador obrero, Marcelino Camacho. Tanto el ministro de Interior, Jorge Fernández, como el director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, han declinado también la invitación.

A pesar de la asistencia de destacados miembros de la oposición, los integrantes de la AUGC saben que su camino para conseguir la desmilitarización del Cuerpo y su reconocimiento sindical va a ser todavía difícil de recorrer.

Fue el propio Felipe González quien allá por el año 82 se comprometió a atender esas peticiones de los guardias civiles, reivindicaciones que cayeron en saco roto tras la llegada al poder los socialistas. Recientemente los diputados del PSOE han unido sus votos a los del PP en contra de una iniciativa de UNIDOS PODEMOS  a favor del derecho de sindicación de la guardia civil. Con estos antecedentes no ha sido fácil la presencia en el auditorio de Ángel Gabilondo que encabeza la oposición socialista al gobierno del PP en la Comunidad de Madrid.

“Yo voy a transmitir a la dirección del Partido Socialista la inquietud y las reivindicaciones aquí manifestadas para que se cumpla la palabra dada en su momento, para ver de qué modo se puede realizar. Desde el punto de vista de las libertades y de los derechos me parece realmente anacrónico que se sigan rigiendo por el código militar. Ignoro técnicamente cuáles son los posibles impedimentos, pero me parece que sus reivindicaciones son justas y dignas. He oído a lo largo del acto, una y otra vez, código militar, no, sindicatos, sí, y me parece que es una llamada muy razonable.”

Tampoco ha sido fácil el margen de maniobra del representante de Ciudadanos, Miguel Gutiérrez, que se ha mostrado muy crítico en el púlpito contra la falta de derechos de los guardias civiles y con la gestión del ministro de Interior. Sin embargo, hasta en cuatro ocasiones los diputados de Ciudadanos se han aliado en el Congreso con los del PP , para impedir que prosperaran algunas propuestas de otros partidos de la oposición a favor de los derechos del colectivo: la homologación con otros Cuerpos policiales  en estudios, salarios y jornadas, la exención de tasas judiciales en los conflictos judiciales de los guardias o la exigencia de democratización y transparencia en la Asociación Pro-Huérfanos de la Guardia Civil.

“Las fuerzas políticas tradicionales, PP y PSOE, han estado “coercionadas” por una parte del estamento militar que han imposibilitado que esta lucha sindical siga para adelante. Afortunadamente son tiempos nuevos. Potenciar la libertad dentro de la Guardia Civil, el derecho de sindicación es el final de un proceso que sigue avanzando pero que se tiene que realizar de forma no traumática. Ese final es lo que tenemos que diseñar entre todas las formaciones políticas.”

Respecto a la posible continuidad del ministro de Interior y del director de la Guardia Civil, Gutiérrez muestra sus preferencias.

“Nosotros no vamos a hacer el gobierno, lo tendrá que hacer el señor Rajoy cuando salga investido como presidente. Pero si usted me pregunta sobre la actuación del ministro y del director de la Guardia Civil le diré que es cuando menos criticable…”

Los que si parecen tenerlo claro son los diputados de  Unidos Podemos. Para Rafael Mayoral no tiene ningún sentido que en un Estado democrático la Guardia Civil, encargada de velar por nuestras libertades, siga siendo un Cuerpo militar.

“Hace falta que se reconozcan los derechos que vienen siendo reivindicados por los trabajadores de uniforme desde hace mucho tiempo. Son demandas que todos los demócratas debemos de asumir como el derecho de libertad de expresión o el derecho de sindicación. No tiene sentido que sigamos pisoteando los  derechos de los guardias civiles y que se les siga aplicando un código militar.”

 Para otro diputado de Unidos Podemos, Juan Antonio Delgado, exdirigente de la AUGC y expedientado en numerosas ocasiones por la dirección del Cuerpo, la problemática se reduce a una frase: Código Militar, no, derecho de sindicación, sí.

“Sí, esa ha sido la frase que resume toda mi intervención. Y nosotros nos mojamos. Hemos presentado una propuesta en el Congreso de  los diputados para el derecho de sindicación dentro de la Guardia Civil y ha sido tumbada por los votos en contra del PP y del PSOE. “

El VII Congreso de la AUGC ha sido una demostración de fuerza de esta asociación. Su secretario general, Alberto Moya, se muestra satisfecho del resultado conseguido.

“Después de mucho tiempo de apatía, este congreso es un hálito de esperanza para nuestras reivindicaciones. Las cosas empiezan a moverse. Era impensable hace poco tiempo atrás que tantas fuerzas políticas nos apoyaran. Algo ha empezado a moverse.”

Para Alberto Moya, la Guardia Civil sigue siendo una institución ajena a la democratización del país, una zona oscura que se mantiene por el poder fáctico alcanzado por los altos mandos de la Benemérita.

“Nos están aplicando normativas de las fuerzas armadas para restringir nuestros derechos no sólo en el marco laboral, sino también en el ámbito privado. Por poner un ejemplo cotidiano: si tienes una discusión en un supermercado con un subteniente del ejército puedes ir a la cárcel. No queremos ver que esta restricción de libertades dentro de la Guardia Civil obedece a una decisión estratégica del gobierno y ello porque se preveían graves convulsiones sociales como consecuencia de la crisis. Si la policía no era suficiente para afrontarlas, antes de sacar los tanques a la calle, se saca a la Guardia Civil, un cuerpo militarizado, con restricción de derechos y con obediencia debida que en un momento dado podrían conculcar derechos fundamentales de los ciudadanos. El poder tiene miedo. Se ha protegido igual que hizo con la “ley mordaza.” Y la mejor manera de garantizar que los guardias civiles sean obedientes es aplicarles el código militar.”

¿Por qué se ha mantenido esta situación durante tantos años de democracia? Es una pregunta difícil de responder. Para Alberto Llana, uno de los históricos militantes de la AUGC, algunas razones hay que buscarlas en el aislamiento en el que han vivido los guardias  civiles.

“Hemos vivido en cuarteles, aislados de la sociedad, en guetos. Siempre nos han tomado por bichos raros, teníamos un estilo de vida raro, la gente no se preocupaba. No hemos sido capaces durante muchos años de acercarnos a la sociedad. No hemos sido capaces de hacer ver que somos ciudadanos vestidos de uniforme”.

“Veníamos de una dictadura, dice el secretario general Alberto Moya. Con la llegada de la democracia optaron por no desmilitarizar a la Guardia Civil, más tarde el PSOE tampoco cumplió su promesa. Somos baratos y obedientes. No tenemos sindicatos ni derechos. Una bendición para el poder de turno. Y luego está lo de los valores tradicionales. Somos como la paella o los toros. Pero al margen de estas razones más o menos folclóricas hay que decir que la militarización no aporta un valor añadido. Son más eficientes las demás policías que nosotros. Ahí están los datos, en horas de servicio, en eficacia, en investigación. Somos el Cuerpo más valorado por los ciudadanos , es cierto, pero se tapa la cara oculta de la Guardia Civil.”

Uno de los momentos más emotivos del acto de la AUGC fue la intervención de las esposas de cuatro guardias civiles recientemente represaliados por el mero hecho de decir la verdad ante un juez. Se atrevieron a testificar libremente sobre la situación de acoso laboral que se viene produciendo en distintos acuartelamientos de la provincia de Cádiz. Ese hecho ha bastado para que sean apartados de su destino y enviados a otros acuartelamientos de Cataluña. Las mujeres de los guardia civiles han creado una plataforma “No + silencio” para denunciar estos sucesos. En su intervención ante los asistentes denunciaron los graves problemas y trastornos que han supuesto para sus familias las pérdidas de destino de los guardias civiles, tras más de veinte años de servicio.

Y es que el acoso laboral sigue siendo uno de los principales problemas con los que se enfrentan los componentes de la Guardia Civil. Sorprende conocer el dato que se puso de manifiesto en el transcurso del congreso. Tres de cada cinco acosos que se producen en la Guardia Civil son de origen sexual. El problema es que, según la AUGC, el reglamento recientemente aprobado por la Benemérita para combatir esta lacra no tiene eficacia.

“Dentro de la guardia civil hay mucho acoso laboral, nos relata Alberto Moya. El dato es espeluznante. Tres de cada cinco acosos son de naturaleza sexual. Y menos mal que hay muy pocas mujeres en el Cuerpo. El reglamento que han planteado para luchar contra el acoso es absurdo. El acosado o acosada tiene que dar parte por conducto reglamentario a sus mandos. Lo que sucede es que normalmente el acosador suele ser el superior inmediato con lo que se ahoga toda posible denuncia. Nos encontramos con que no hay mecanismos reales para denunciar. Lo que existe es mucho miedo a denunciar y si lo haces te puede caer una sanción como en el caso de Cádiz.”

Pilar Villarcorta es una mujer guardia civil que lleva muchos años defendiendo los derechos de los agentes, sobre todo de las mujeres.

 “El protocolo tiene que ser independiente. No se puede denunciar el acoso ante tu jefe directo. Tenemos que conseguir cerrar ése protocolo y activar uno nuevo con la participación de las asociaciones de guardias civiles”

Pero Pilar Villacorta conoce muy de cerca otro de los temas tabúes dentro de la guardia civil: el trato a la mujer.

 “La mujer en la Guardia Civil es un riesgo laboral. No está insertada en el modelo actual ni en el futuro. Se necesita un planteamiento distinto. No está adaptada a ninguna de las normas internas de la institución. Por eso digo que nosotras siempre seremos un riesgo laboral. Para que esto dejara de ser así se tendría que normalizar la normativa interna desde una perspectiva de género. Sólo así estaríamos insertadas en el modelo de la Guardia Civil y sólo así podríamos participar en igualdad de condiciones. Mientras esto no ocurra se pueden dar situaciones como la de la compañera de Salamanca, expedientada por adquirir ella misma y usar un chaleco antibalas adecuado a su cuerpo, dado que todos los chalecos antibalas están pensados para los hombres. Se enfrenta a un delito de insubordinación por no utilizar la prenda masculina.”

Villacorta, única mujer que se ha sentado en el consejo de la Guardia Civil, afirma que el instituto armado rezuma aún bastante machismo.

Artículo de Jorge Cabezas, autor del libro "Asuntos Internos", que aborda la corrupción policial en España

 

“Es un cuerpo jerarquizado, militarizado y absolutamente machista. De 70.000 componentes sólo cinco mil son mujeres. En ninguno de los órganos de dirección que tienen capacidad de cambio está insertada la mujer. No existe, como en tantas empresas o incluso en el Congreso de los diputados, una comisión de igualdad que luche por los derechos de las mujeres..”

Por último otro de los temas tratados en el congreso de la AUGC y que aún sigue siendo tabú es el de los suicidios. En lo que va de año nueve guardias civiles se han quitado la vida. Cada veintiséis días se suicida un agente. En los últimos veinticinco años casi quinientos componentes de la Benemérita han perdido la vida de esta manera, más del doble de los asesinados por ETA en parecido espacio de tiempo. Por primera vez el psicólogo Daniel López ha realizado un estudio en profundidad que trata de analizar las causas de estos comportamientos en la Guardia Civil, deteniéndose en  determinados aspectos, entre otros, el clima laboral en el que desempeñan su trabajo los agentes. Un estudio, recogido en forma de libro con el titulo “¿Todo por la patria?, que trata de poner remedio a un grave problema del que se prefiere no hablar o ignorar, pero que sin duda ha hecho ya saltar las alarmas dentro de las asociaciones de guardias civiles.

Se mire por donde se mire algo no funciona bien cuando un colectivo de 30.000 agentes, agrupado en torno a la AUGC, lleva una lucha sin descanso para reivindicar sus derechos en una sociedad democrática. Una lucha que comenzó en los albores de la democracia y que ha dejado multitud de agentes represaliados y expedientados por intentar conseguir algo que la sociedad civil empezó a recuperar tras el final de la dictadura: sus libertades. Una lucha que en la mayor parte de las ocasiones se ha realizado en la más absoluta soledad, sin que la sociedad haya sido permeable a las reivindicaciones de los guardias civiles.

Tras la sentencia en contra del Tribunal Supremo para conseguir tener un sindicato y la previsible sentencia en contra del Tribunal Constitucional, la única vía que queda a la AUGC y en la que deposita sus esperanzas,  será  la del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

“Yo tengo una teoría, dice Pilar Villacorta. La teoría del agujero negro dentro de la Guardia Civil es producto del consentimiento político, del que ha habido, del que hay, y del que lamentablemente habrá.”

Todo ello es posible que siga sucediendo si  los partidos políticos  presentes en el congreso de la AUGC no aúnan sus esfuerzos para intentar cambiar una situación que tildan de anacrónica y antidemocrática pero que se resisten a traducirla en una conquista real de los derechos de los agentes.

 

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