La Guardia Civil potencia la apertura de expedientes por faltas graves entre las bases del Cuerpo


10/07/2017

Alberto Moya, secretario general de AUGC, y otros miembros de la JDN, ante la sede de la Dirección General, donde acudieron a declarar por los expedientes abiertos contra ellos tras la manifestación del 14 de noviembre de 2015 Alberto Moya, secretario general de AUGC, y otros miembros de la JDN, ante la sede de la Dirección General, donde acudieron a declarar por los expedientes abiertos contra ellos tras la manifestación del 14 de noviembre de 2015

Dime de que presumes y te diré de qué careces, tal y como advierte el refrán es lo que parece ocurrir en la Guardia Civil. Un cuerpo que presume de disciplina, pero sin embargo mantiene una estrategia de utilización severa del Régimen Disciplinario entre las bases de sus trabajadores. Así una vez más, AUGC debe destacar el excesivo uso de la apertura de expedientes en la Guardia Civil, aplicándose éste con frecuencia en represaliar a los representantes de los trabajadores o castigar nimiedades carentes de importancia, mientras que acciones de verdadera gravedad quedan impunes o con escasa sanción.

Es el caso de la reciente apertura de un expediente contra un representante de la Junta Directiva de la delegación de AUGC en Córdoba, el secretario de relaciones institucionales y formación, Francisco Cruz, al que el General Jefe de Andalucía le ha sancionado por la comisión de una falta grave consistente en “la violación del secreto profesional” por una nota de prensa emitida en 2016, a pesar de que no existe ni una sola prueba que sustente dicha acusación, sino solamente elucubraciones y tergiversaciones con el único fin de conseguir una sanción que amedrente a los representantes de AUGC. Resulta evidente que el fin perseguido con este expediente es impedir que AUGC ejerza el derecho de libertad de expresión y siga reivindicando y defendiendo los derechos de los guardias civiles.

Por el contrario, asistimos a situaciones como la del suboficial implicado recientemente en un accidente de tráfico en Torremolinos, con tres víctimas mortales, y que se encuentra detenido al haber dado positivo en las pruebas de alcohol y drogas. La Delegación de AUGC-Málaga ha exigido una investigación de estos hechos, ya que recuerda que sería la segunda ocasión en que este mismo agente se vio implicado en un accidente de tráfico bajo los efectos del alcohol y drogas, aunque en esa primera ocasión, en 2014, sólo se produjeron daños materiales. En aquella ocasión, también este suboficial dio positivo en alcohol y se ausentó de la zona, intentando evitar que se le efectuaran los controles de detección legales, según la Asociación Unificada de la Guardia Civil.

La Delegación de AUGC en Málaga insiste en que intentó "trasladar el problema que suponía la conducta de este suboficial", pero "obteniendo siempre el silencio y no respondiendo tan siquiera a nuestros escritos". "Es por lo que exigimos una investigación de todos los hechos sucedidos y se depuren todas las responsabilidades", reclaman de AUGC.

A la disparidad con la que se juzgan hechos como los aquí descritos ha de sumarse el incremento experimentado en la última década del número de expedientes abiertos en la Guardia Civil, especialmente los calificados como falta grave. De hecho, cabe destacar que estos se triplicaron entre 2007 y 2013, pasando de 349 a 659. Durante ese periodo también se produjo un extraño incremento en las faltas leves, subiendo de 921 a 1.369. En los últimos años, pese a que las cifras totales parecen haberse moderado, se sigue constatando un número superior de expedientes por faltas graves respecto a las leves, invirtiéndose en volumen respecto a las aplicadas diez años antes. Así, en 2016 fueron 553 los expedientes disciplinarios por faltas leves (frente a los 921 de 2007), mientras que las faltas graves fueron 609 (cerca del doble de las 349 de aquel año).

¿Supone este cambio de tendencia un incremento de la indisciplina en la Guardia Civil? No parece que sea el motivo, mas bien el resultado de una estrategia dirigida al aumento en las medidas represoras disciplinarias contra cualquier reclamación contra la falta de derechos sociolaborales de los trabajadores, que tratan de acallarse por esta vía.

Una vez más, las malas prácticas y falta de democracia en la Guardia Civil quedan reflejada en las frías estadísticas.

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