Félix Azón y el síndrome del cabo cuartel


Toca reflexionar sobre el papel que está desarrollando el político y máximo responsable del Cuerpo, quién consuma una deslealtad a los guardias civiles y sus representantes.


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El director general de la Guardia Civil, Félix Azón, en una reciente comparecencia ante los medios. El director general de la Guardia Civil, Félix Azón, en una reciente comparecencia ante los medios.

Dos millones y medio de euros menos para los guardias civiles. Esa es la cantidad que el director de la Guardia Civil, Félix Azón, ha decidido quitar a los guardias civiles y sus familias del presupuesto destinado al segundo tramo de la equiparación salarial para 2019.

Después de tanto esfuerzo para sacar adelante este histórico acuerdo, que supondrá el mayor avance salarial conocido en nuestro colectivo, y superar la inestabilidad política en la que se encuentra inmerso nuestro país, se ha logrado seguir adelante con esta reivindicación a pesar de no contar con unos Presupuestos Generales del Estado y la consecuente convocatoria de elecciones generales. Cuando todo parecía superado, llega quien se supone debe velar por nuestros intereses y acepta el desvió de parte del presupuesto que tanto ha costado conseguir.

Ahora también son muchos quienes reflexionan sobre las diferencias entre el derecho de asociación y de sindicación que mantienen respectivamente guardias civiles y policías nacionales, pero ese debate daría para un artículo propio.

Ahora lo que toca es reflexionar sobre el papel que está desarrollando el político y máximo responsable del Cuerpo, quién consuma una deslealtad a los guardias civiles y sus representantes.

Al igual que ocurriera con la figura que, en el extinguido servicio militar obligatorio, desarrollaba el Cabo Cuartel, quién debía mantener el orden y velar por el buen funcionamiento de la unidad, pero que carecía del suficiente mando para ser obedecido; así parece haber quedado manifiestamente demostrado la poca autoridad y mucha responsabilidad de Félix Azón al no haber sabido retener ese presupuesto acordado por todas las partes en el 2018 entre Interior, asociaciones y sindicatos.

Los desfiles desde la tribuna de autoridades, las inauguraciones de nuevas instalaciones o la apertura de actos son actividades que acompañan a cualquier político que ocupe un cargo en la administración, y más si ese cargo es el de director de la Guardia Civil. Pero no todo es posar para la foto, también hay que tomar decisiones, implicarse y mostrar la autoridad ejercida para la defensa de la institución y de los hombres y mujeres que la conforman.

Pero al igual que la figura del Cabo Cuartel, a Félix Azón le falta precisamente esa autoridad, asumir su responsabilidad no traspasable y desarrollar su capacidad funcional.

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