Barbate: Dos años de luto y todo sigue igual

Exigimos justicia, responsabilidades y dignidad ante la continua precariedad de nuestros compañeros en el Estrecho.

Homenaje en Barbate a los guardias civiles asesinados.
Homenaje en Barbate a los guardias civiles asesinados.

Hoy no conmemoramos, denunciamos: el sacrificio de David Pérez y Miguel Ángel González hace dos años en Barbate no fue un accidente, en primer lugar fue un asesinato a sangre fría y en directo por parte de una delincuencia que, cada vez más, actua con exhibicionismo e impunidad; y segundo fue el resultado directo de la negligencia institucional que sigue costando vidas.

Recordamos con respeto y profundo dolor a nuestros compañeros caídos y de sus familias, cuya vida quedó marcada de forma irreparable por el horror de aquella noche. Su sacrificio nos obliga a luchar por los derechos de todos los guardias civiles: el derecho a un trabajo seguro y a no ser abandonados.

Dos años después, la precariedad que causó la tragedia sigue siendo la norma. El crimen organizado opera con una audacia vergonzosa y exhibicionista, mientras que nuestros agentes en la primera línea carecen de los medios materiales y humanos básicos para la autoprotección.

La respuesta institucional ha sido la tibieza, esquivando la equiparación real de recursos que se necesita para confrontar a organizaciones criminales. Esta tolerancia institucional al riesgo es inaceptable y expone diariamente la vida de quienes juraron proteger a la ciudadanía.

Ante la inacción de otros actores, somos la única asociación profesional personada como acusación popular en el proceso judicial de Barbate, mientras otros se quedan en las redes nosotros persistimos por la memoria de nuestros compañeros.

Este compromiso ineludible subraya nuestro objetivo: garantizar que se haga justicia, que el asesinato de David y Miguel Ángel sea tratado con la seriedad que merece y que su sacrificio sirva para mejorar las condiciones laborales de todo el Cuerpo. 

Nuestra lucha es clara: exigimos la condena de los asesinos en primer lugar, pero también que asuman responsabilidades aquellos que tomaron la decisión operativa de enviar a nuestros compañeros a un escenario de guerra sin el equipamiento mínimo requerido.

La vida de los guardias civiles no puede ser puesta en riesgo por la falta de previsión o la negligencia. Seguiremos firmes en los tribunales y en la calle. Honraremos su memoria con la lucha implacable por la dignidad.

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